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Inspección equipos de aplicación de fitosanitarios

Inspección de equipos de aplicación de productos fitosanitarios

¿Dónde se realizan las inspecciones de equipos de fitosanitarios? ¿Cuáles deben pasar la inspección? ¿Qué elementos se inspeccionan? ¿Con qué periodicidad? Todo sobre las inspecciones:

Todos los equipos de aplicación de productos fitosanitarios deben ser inspeccionados, al menos una vez, antes del 26 de noviembre de 2016, según contempla el Real Decreto 1702/2011, que no establece aplazamientos, de forma que, a partir de esta fecha no se podrán utilizar los equipos que no hayan sido inspeccionados.

Periodicidad de las inspecciones

Partiendo de este punto, la periodicidad de las inspecciones, tal como indica el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, será la siguiente:

  • En los equipos nuevos: En los cinco primeros años tras su adquisición
  • Inspecciones posteriores: Cada cinco años, salvo para determinados titulares que será trienal
  • A partir del año 2020, cada tres años

Realización de las inspecciones

La estación de inspección es de libre elección por parte del agricultor y el titular podrá estar presente durante el procedimiento. Si el resultado de la inspección es desfavorable, es decir, se ha encontrado un defecto grave, no se podrá utilizar el equipo hasta la reparación de los elementos defectuosos.

Las inspecciones se realizan de acuerdo con el Manual de las Inspeciones publicado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente:
http://www.magrama.gob.es/es/agricultura/publicaciones/Manual_de_inspección_de_equipos_de_aplicación_de_fitosanitario1_tcm7-191068.pdf

Elementos que se inspeccionan

Los elementos del equipo de aplicación de productos fitosanitarios que se someten a inspección son:

  • Elementos de transmisión de la potencia
  • Bomba
  • Agitación
  • Tanque de líquido para pulverización
  • Sistemas de medida y de regulación y control
  • Tubos y mangueras
  • Filtrado
  • Barra de pulverización, en equipos que la incorporen
  • Boquillas
  • Distribución
  • Sistema neumático, en equipos que lo incorporen

Qué mediciones se hacen

  1. Manómetro
  2. Regulación de la presión
  3. Caudal de las boquillas

Tipos de equipos que deben pasar la inspección

1.- Equipos móviles dedicados a la actividad agrícola

  • Pulverizadores hidráulicos (barras o pistolas)
  • Pulverizadores hidroneumáticos (atomizadores)
  • Pulverizadores neumáticos (nebulizadores) y centrífugos
  • Espolvoreadores

2.- Equipos fijos y equipos en instalaciones fijas e invernaderos
3.- Equipos de aplicación para tratamientos aéreos
4.- Equipos móviles dedicados a otros usos no agrícolas

Los equipos deben estar previamente inscritos en el Registro Oficial de Maquinaria Agrícola (ROMA)

Dónde se realizan las inspecciones

Las estaciones de inspección técnica de equipos de aplicación de productos fitosanitarios (ITEAF) son autorizadas, habilitadas y controladas por cada comunidad autónoma.

Las ITEAF deberán disponer de unidades móviles y las inspecciones podrán realizarse en éstas o en las instalaciones fijas de las estaciones.

En este enlace se pueden ver las ITEAF autorizadas por comunidad autónoma: http://www.magrama.gob.es/es/agricultura/temas/medios-de-produccion/iteafautorizadas20abril2016versionparapublicarenlaweb28-04-2016_tcm7-419656.pdf

Contexto legislativo

Una correcta aplicación de productos fitosanitarios requiere una distribución homogénea del producto, y que esté de acuerdo con las dosis autorizadas y recomendadas, al objeto de evitar efectos nocivos o perjudiciales en la salud humana y el medio ambiente. Una deficiente regulación de los equipos o máquinas de aplicación puede dar lugar a distribuciones anómalas y la presencia de desperfectos, averías o desajustes puede originar fugas o vertidos de producto en lugares inadecuados.

La Ley 43/2002, DE 20 DE NOVIEMBRE, de sanidad vegetal, pretende garantizar que los medios de defensa fitosanitaria reúnan todas las condiciones necesarias y establece las disposiciones básicas relativas a los requisitos que deben cumplir estos medios, al uso racional de los mismos atendiendo, en lo que se refiere a los equipos de aplicación, tanto a las condiciones de uso del plaguicida utilizado en cada caso como a los requisitos de mantenimiento y puesta a punto de dichos equipos, a los controles oficiales para verificar el cumplimiento de dichas disposiciones y a los instrumentos de apoyo necesarios para la realización de las correspondientes inspecciones.

Por su parte, la Directiva 2009/128/CE, de 21 de octubre, del Parlamento Europeo y del Consejo, por la que se establece un Uso Sostenible de los Plaguicidas, establece determinados requisitos de obligado cumplimiento en esta materia. En el artículo 8 y el Anexo II se indica que deben utilizarse equipos de aplicación de productos fitosanitarios que funcionen correctamente, garantizando la exactitud en la distribución y dosificación del producto, así como la no existencia de fugas en el llenado, vaciado y mantenimiento.

Para dar cumplimiento y desarrollar lo señalado por las citadas normativas el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente publicó el Real Decreto 1702/2011, de 18 de noviembre, sobre las inspecciones obligatorias de los equipos de aplicación de productos fitosanitarios. De esta forma, se establecen los controles oficiales para la verificación del cumplimiento de los requisitos sobre mantenimiento y puesta a punto de estos equipos, la normativa básica en materia de inspección, y las normas necesarias de coordinación con las comunidades autónomas, con un régimen de autorización para las estaciones que realicen las inspecciones técnicas.

 

Fte: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente
(http://www.magrama.gob.es/es/agricultura/temas/medios-de-produccion/maquinaria-agricola/inspecciones-equipos-aplicacion-productos-fitosanitarios/#para3)

(http://www.magrama.gob.es/es/agricultura/temas/medios-de-produccion/DIPTICO_ITEAF_tcm7-368267.pdf)

Curva degradación residuos cero

Cómo lograr cosechas libres de residuos químicos en cultivo convencional

Hacia el ‘Residuo Cero’ en cultivo tradicional

Cualquier producción agrícola convencional –no se restringe a la ecológica– puede obtener frutas, hortalizas y cereales libres de residuos químicos. ¿Cómo? Se lo explicamos.

Para tener claro el proceso hemos de hablar de las denominadas curvas de degradación o eliminación de residuos. Éstas vienen a ser la representación gráfica de la evolución en el tiempo de los residuos presentes en los vegetales tratados con pesticidas.

La aplicación de un plaguicida genera un depósito (cantidad de esta sustancia que queda en el vegetal inmediatamente despúes del tratamiento), que dependerá del producto empleado, su formulación, de la presencia de coadyuvantes, de la aplicación, de la morfología del vegetal, de la relación entre superficie y peso, así como de las condiciones climáticas en el momento de la aplicación.

A partir de este depósito inicial se produce una degradación progresiva del plaguicida por agentes mecánicos, físicos y químicos, derivados de factores climáticos (temperatura, viento, lluvia, humedad, insolación) y de la propia naturaleza de la planta y el plaguicida:

Gráfico causas eliminación de residuos

Este proceso se puede prever según modelos que marcan la velocidad de disipación, estableciendo curvas que nos permiten saber concentraciones teóricas para un determinado tiempo de aplicación.

CURVA TEORETICAEs por ello que las curvas de los plaguicidas autorizados para cada cultivo permiten conocer cómo va variando el contenido de los residuos en el fruto a lo largo del tiempo y, de este modo, determinar los “plazos de seguridad(periodo mínimo de tiempo que debe transcurrir entre el tratamiento y la recolección del producto, o la entrada del ganado en la parcela tratada).

Límites Máximos de Residuos (LMR)

La peligrosidad de un residuo viene determinada por la toxicidad de la materia activa, las características de la formulación, los posibles metabolitos que genere el propio proceso de degradación, su bioacumulación, la cantidad de residuos presentes en la recolección o consumo, y el grado de exposición.

Al objeto de proteger la salud pública frente a la toxicidad de los restos químicos en los productos agrícolas, se regula una normativa por la que se establecen unos Límites Máximos de Residuos (LMR).

Se trata de la cantidad máxima de residuos químicos que pueden contener los productos vegetales cuando llegan a los mercados; es decir, la concentración permitida que puede aceptarse para el consumo humano o animal a largo plazo.

En cultivo convencional, siguiendo una buena práctica agrícola, se obtienen cosechas que no superan esos Límites Máximos de Residuos si se respetan los criterios legalmente establecidos (dosis, tiempos, adecuación de producto-cultivo,…).

Degradación de residuos hasta nivel cero

Curva de degradación de fitosanitarios

El proceso de la curva es el siguiente: Hay un breve periodo de latencia, tras el cual se registra un progresivo descenso de concentración de residuos (zona disipación). Llega a un punto en el que la degradación se produce con mayor lentitud (zona de persistencia), hasta alcanzar el periodo de recolección, en el cual deben cumplirse los parámetros de los Límites Máximos de Residuos (LMR).

Pero hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones se hacen necesarias varias aplicaciones de un plaguicida en distintos momentos del ciclo productivo, por lo que la curva de degradación se va desplazando a la derecha. Así, cuanto más cerca se encuentre del periodo de recolección, más cantidad de residuos llegarán a la producción final.

Empleo a tiempo de biopesticidas SEIPASA

Es por ello que, si se quiere conseguir una cosecha totalmente libre de residuos químicos, hay que conocer a partir de qué etapa del cultivo se deben dejar de aplicar fitosanitarios sintéticos para recurrir a los tratamientos naturales de SEIPASA. Aquí está la clave para lograr cosechas ‘Residuos Cero‘ en cultivo convencional.

Pero además de este método, la práctica lleva a centrarse en otra fórmula de gran eficacia e incluso más natural: la planificación de cada cultivo siguiendo la estrategia de la Gestión Integrada de Plagas (GIP) con el objetivo añadido de una cosecha ‘Residuo Cero’.

De esta manera, se establece como principal actuación en el control de plagas la priorización de mecanismos de regulación naturales como el uso del control biológico y el empleo de productos fitosanitarios compatibles con los Organismos de Control Biológico (OCB) como son los biopesticidas SEIPASA, de forma que la cosecha libre de residuos está garantizada desde el inicio.

Curva degradación residuos cero

La curva de degradación de los biopesticidas de SEIPASA, de gran especialización en la eliminación de distintas plagas, presenta periodos de disipación y persistencia con mayor precipitación hacia el valor cero asegurando una cosecha libre de residuos.

Se garantiza así que las frutas, hortalizas y cereales lleguen sin restos tóxicos a la boca de los ciudadanos, ni siquiera los niveles permitidos legalmente.

Valor añadido en la cosecha

Con ello se logra un valor añadido en el producto agrícola, tanto en calidad (nutricional, organoléptica y visual) como en salud alimentaria, algo que requieren cada vez más los consumidores y, por ende, las grandes cadenas de distribución. Es más, éstas últimas ya no se conforman sólo con el respeto a los Límites Máximos de Residuos, sino que exigen niveles mucho más bajos.

La gran efectividad de los biopesticidas de SEIPASA permite mantener a raya las plagas protegiendo al cultivo de forma más natural, sostenible y saludable, pero además se evitan los efectos perniciosos ocasionados por los fitosanitarios químicos como son la sensibilización de algunas plantas a las plagas o enfermedades, o la resistencia de algunas plagas a los pesticidas aplicados haciéndolos inoperantes, aunque igualmente contaminantes.

Hay que tener en cuenta, como se ha comentado anteriormente, que los productos sintéticos se pueden sustituir en su totalidad por los tratamientos naturales de SEIPASA desde el inicio de ciclo, logrando la misma eficacia. Los biopesticidas SEIPASA son parte fundamental en la Gestión Integrada de Plagas (GIP).

Para mayor información sobre el biopesticida más adecuado para cada cultivo y ciclo productivo, y sobre los momentos de aplicación a fin de lograr una cosecha ‘Residuo Cero’: consulta@seipasa.com

Plaga de pulgón en cítricos

Sanidad prevé prohibir la cuarta parte de las materias activas “sin excepciones”

Aunque el reglamento europeo que se negocia actualmente establece la supresión de cerca de 80 materias activas utilizadas para fabricar productos fitosanitarios, contempla también la posibilidad de autorizar para casos especiales el uso de alguna de esas sustancias si se acredita que su nivel de exposición es “insignificante”. No obstante, “el Ministerio de Sanidad español, con el criterio que ha puesto sobre la mesa en relación a este punto, cierra incluso la opción de acogerse a esa alternativa”, tal y como señala la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).

Según precisa la organización agraria, Sanidad defiende que ese nivel de exposición insignificante que contempla la Unión Europea para autorizar una sustancia activa tiene que ser de grado cero, “lo cual eliminaría toda posibilidad de que alguna de esas materias pudiera ser usada por los agricultores en el futuro”.

AVA-ASAJA ha calificado esta posición de “incongruente” y ha solicitado al Ministerio de Agricultura “que tome partido en defensa de los intereses del sector agrario en un tema tan sensible e importante para el campo, ya que, hasta el momento, todavía no se ha pronunciado al respecto con claridad y rotundidad”.

El reglamento de ejecución 2015/408 de la Comisión Europea sobre el uso de productos fitosanitarios establece la supresión, por la aplicación de los criterios de corte, de 77 materias activas, “lo cual supone una nueva limitación de las herramientas con las que cuentan los agricultores para defenderse de las plagas que asolan los cultivos”, según denuncia el colectivo agrario.

Las políticas restrictivas que se aplican en materia de fitosanitarios han supuesto, en el plazo de unos pocos años, la eliminación del 72% de las materias activas existentes en el mercado y ahora, a través del nuevo reglamento, la UE suprimirá la cuarta parte de las todavía disponibles.

Esta situación está dejando al sector agrícola muy pocas opciones para combatir las plagas y enfermedades que atacan a sus cultivos.

Alternativas a los químicos

Los fitosanitarios naturales, junto con el control biológico y otros medios de defensa como trampas o dispositivos de monitoreo, suponen una alternativa al uso de químicos. De hecho, la aplicación de la Gestión Integrada de Plagas en los distintos cultivos -una política que se está estableciendo progresivamente de forma obligatoria- se traduce en una reducción del uso de productos sintéticos a la más mínima expresión, prevaleciendo la acción de la fauna auxiliar y métodos biotecnológicos, así como los productos de origen botánico o biológico como las soluciones de SEIPASA, firma de referencia en tratamientos naturales, libres de residuos.

Éstos últimos se han demostrado igual de eficaces que los químicos en muchas de sus aplicaciones e, incluso, más efectivos en ciertas plagas y enfermedades. Y es que el poder de este tipo de referencias se deriva, además de su innovadora formulación, del respeto a la acción de los enemigos naturales de los insectos.

Algunos de los fitosanitarios naturales que suponen una opción eficaz para mantener a los cultivos sanos y libres de plagas son Piretrina Seipasa®, Septum®, Nakar® o BT 32 Seipasa®.

fresas

La UE controlará los pesticidas en fresas, tomates, lechugas y melocotones a lo largo de 2016

  • Desde la puesta en marcha del primer programa comunitario, en 2008, los países están obligados a recoger muestras para evaluar el grado de exposición de los consumidores a plaguicidas
  • Durante 2015 los productos agrícolas objeto de análisis están siendo pimientos, berenjenas, zumo de naranja, plátanos, trigo, uvas, brécoles, guisantes y aceite de oliva virgen
  • Aparte del estudio exigido para estos productos, cada Estado debe analizar diez muestras de alimentos infantiles por la especial importancia que otorga el plan a este sector

Fresas, tomates, lechugas, melocotones –incluidas las nectarinas y otros híbridos-, manzanas, repollos, puerros, centeno y vino de uvas. Éstos serán los productos de origen vegetal sobre los que la Unión Europea centrará el control en cuanto a restos de pesticidas a lo largo de 2016.

Así lo establece el Reglamento 2015/595 de la Comisión, que acaba de publicarse en el Diario Oficial de la Unión Europea, y que presenta las pautas de desarrollo del programa plurianual coordinado de control para 2016, 2017 y 2018, destinado a garantizar el respeto de los límites máximos de residuos (LMR) de plaguicidas en los alimentos de origen vegetal y animal y evaluar el grado de exposición de los consumidores a estos residuos.

Entre treinta y cuarenta productos alimenticios constituyen los componentes principales de la dieta en los países comunitarios y los controles se centran en ellos.

Durante el presente año los productos agrícolas que están siendo objeto de análisis son pimientos, berenjenas, zumo de naranja, plátanos, trigo, uvas, brécoles, guisantes y aceite de oliva virgen.

Asimismo, de no haber ninguna modificación en el reglamento del próximo año, para 2017 se prevé muestrear naranjas, mandarinas, pepinos, zanahorias, peras, patatas, arroz, espinacas y judías con vaina.

El número mínimo de muestras a efectuar será de 654, que se reparten proporcionalmente entre los Estados miembros en función de las cifras de población. Respecto a las muestras de mercancías originarias de la agricultura ecológica, se tomarán en proporción a la cuota de mercado de éstas en cada Estado, con un mínimo de una muestra.

Alimentos infantiles, muestras aparte

Aparte, cada Estado analizará durante 2016 diez muestras de alimentos infantiles para lactantes y niños de corta edad “distintos a los preparados para lactantes, los preparados de continuación y los alimentos elaborados a base de cereales”. En 2017 estas diez muestras adicionales se realizarán en preparados para lactantes y de continuación, mientras que en 2018 se centrarán en alimentos infantiles elaborados a base de cereales.

Un total de 158 plaguicidas deben controlarse en el interior o la superficie de las frutas, verduras, hortalizas y cereales que serán analizados en 2016, un listado prácticamente igual al del programa anterior a excepción de dos nuevas sustancias: cimoxalino y vinclozolina.

Tal como indica el reglamento, el seguimiento del contenido de pesticidas se realiza con arreglo a un ciclo trienal dado que los usos de los plaguicidas experimentan importantes cambios a lo largo de un periodo de tres años.

Los últimos resultados publidados, de muestreos realizados en 2013, cocluyeron que el 97,4% de los alimentos cumplían los Límites Máximos de Residuos, y un 54,6% eran productos totalmente libres de pesticidas. , según el último informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Los mayores incumplimientos de los LMR se registraron en importaciones de terceros países.

Garantía de productos sin residuos SEIPASA

El tratamiento de los cultivos con productos SEIPASA, libres de residuos, garantiza superar con éxito cualquier análisis de control. Es más, los insumos totalmente naturales de SEIPASA incluso pueden combinarse con químicos en la primera fase de crecimiento de la planta reforzando su eficacia pero asegurando que la producción final quede libre de cualquier traza de plaguicida.

El 97,4% de los alimentos consumidos en la UE cumplen los Límites Máximos de Residuos

 

  • Los productos totalmente libres de pesticidas ya se sitúan en el 54,6%, un porcentaje que aumenta considerablemente en España al alcanzar el 71%
  • Las cada vez mayores exigencias de los consumidores en calidad y salud alimentaria llevan a muchas cadenas distribuidoras a requerir a los productores niveles muy por debajo de los LMR

La seguridad en los productos que consumen los europeos está garantizada. Así lo reafirma el último informe emitido por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), relativo a 2013. De las cerca de 81.000 muestras de alimentos sometidas a análisis tan sólo un 2,6% superaban los Límites Máximos de Residuos (LMR).

Esto significa que la gran mayoría de los productos analizados (97,4%) cumplen con la normativa al registrar niveles inferiores a los LMR. Pero además, el 54’6% de los mismos están exentos de cualquier traza de químicos. Más destacables son las cifras concretas de España, país en el que el porcentaje de productos totalmente libres de residuos se eleva al 71%.

Sin duda, estas cifras confirman los esfuerzos de los productores agrícolas por ofrecer frutas, hortalizas y cereales óptimas en cuanto a calidad y seguridad para cubrir así las cada vez mayores exigencias de los consumidores en este sentido, exigencias que vienen recogidas, asimismo, por los requerimientos de las cadenas distribuidoras, que demandan que los alimentos agrícolas y sus derivados estén incluso por debajo de los LMR.

La obtención de estos productos ‘residuos cero’ es posible gracias a la aplicación en los cultivos de tratamientos naturales y procesos de control biológico que, poco a poco, van sustituyendo o minimizando la acción de los químicos en las cosechas. Hacia esta política tiende también la normativa en cuanto a regulación de la comercialización de fitosanitarios, que en los últimos años ha dejado fuera del mercado a una amplia gama de productos. Además, los esfuerzos de las autoridades se centran en programas de formación y asesoramiento para extender los principios de la gestión integrada de plagas y las buenas prácticas agrícolas en la UE.

Más residuos en productos importados

Del informe de EFSA se desprende que el porcentaje de alimentos procedentes de terceros países que superaron los límites máximos legales de residuos fue mayor que el referente a los productos de la Unión Europea. Concretamente un 5,7% frente al 1,4% de origen comunitario.

Los 29 países que presentan informes a EFSA -27 de la UE, Islandia y Noruega- llevan a cabo dos programas de monitoreo, uno nacional diseñado por cada país y otro coordinado por la UE en virtud del cual todas las autoridades de control de alimentos muestrean la misma cesta de alimentos. En total, se analizaron 80.967 muestras de una amplia variedad de productos agrícolas, procesados y no procesados, para determinar la presencia de 685 pesticidas.

España y los productos ‘residuos cero’

En España se analizaron en el año 2013 un total de 2159 muestras entre el programa Coordinado y el Nacional. De éstas, el 47,70% corresponde a frutas y hortalizas, el 34,56% a productos de origen animal, el 10.88% a productos procesados, el 5,70% a alimentos infantiles y un 1,16% a cereales.

Esta es la tabla de muestras por grupos de productos en función del nivel de residuos de plaguicidas encontrados:

Matriz de la muestra

Total

Sin residuos

%

Con residuos < LMR

%

Con residuos > LMR

%

No conforme

%

Productos de origen animal

746

679

91%

63

8.4%

4

0.5%

4

0.5%

Alimentos infantiles

123

123

100%

0

0.0%

0

0.0%

0

0.0%

Cereales

25

19

76%

5

20%

1

4.0%

0

0.0%

Productos procesados

235

186

79%

46

20%

3

1.3%

1

0.4%

Frutas, hortalizas y otros

1030

528

51%

456

44%

46

4.5%

31

3.0%

TOTAL

2159

1535

71%

570

26,5%

54

2.5%

36

1.7%

Tal como muestran los resultados, tan sólo el 1,7% de los productos analizados superaban los Límites Máximos de Residuos. Pero lo más destacado es que del 97,5% restante que cumple la normativa, un elevado porcentaje, el 70%, está totalmente exento de pesticidas, lo que otorga a los productos consumidos en España un alto nivel de calidad y salud alimentaria.

Por supuesto, el 100% de los alimentos infantiles elaborados con frutas, verduras y cereales, un mercado con mayor exigencia al respecto si cabe, están totalmente libres de residuos. En frutas y hortalizas frescas el porcentaje se queda en el 51%. De hecho, es en este grupo concreto en el que se ha superado más los LMR (3%).

Entrar en el grupo de productores que logran cosechas libres de residuos para aumentar su competitividad en el mercado internacional es un objetivo que se está extendiendo entre los agricultores españoles y que es posible con la aplicación de tratamientos naturales en sus cultivos.

SEIPASA, pionera en la fabricación de insumos a base de sustancias de origen vegetal, ofrece a los agricultores protección ante plagas y enfermedades y optimización de sus cosechas, asegurando la obtención de frutas y hortalizas ‘residuos cero’, al tiempo que garantiza la rentabilidad para el productor.

Además, con la disminución de la oferta de insumos químicos por la tendencia hacia una regulación restrictiva de este tipo de fitosanitarios y las exigencias del mercado, los productos SEIPASA suponen una herramienta clave, puesto que resultan igual de eficaces que los sintéticos y pueden combinarse con ellos en la primera etapa de crecimiento del cultivo sin perjuicio de alcanzar un producto final con nulos niveles de residuos.