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Temperaturas extremas y óptimas hortícolas

Estrés por frío en hortícolas: cómo evitar o minimizar daños

Realizar riego previo, evitar mover la tierra, mantener un abono equilibrado o recurrir a bioestimulantes especializados tanto de forma preventiva como para recuperar el vigor de la planta a posteriori. Éstas son algunas de las prácticas a tener en cuenta para evitar los efectos adversos que el estrés térmico por frío puede causar en los cultivos hortícolas.

Temperaturas extremas y óptimas hortícolas
Temperaturas extremas y óptimas hortícolas (click para ver más grande)

Muchas variables juegan su papel en la posible afección en los hortícolas por drásticos descensos de temperatura puntuales o prolongados. Aunque los daños en la planta por estrés térmico dependen de la capacidad de resistencia de cada tipo de hortícola y variedad, hay otros muchos factores que hay que tener presentes para lograr una máxima protección y capacidad de reacción ante esta adversidad climatológica.

Mantener cubiertas limpias de hierbas, recurrir al riego, evitar el laboreo previo, realizar un abonado equilibrado o fortalecer a la planta con bioestimulantes especializados son algunos de los métodos indirectos más efectivos para resguardar al cultivo de los serios daños que pueden producirse por su sometimiento a heladas o bajas temperaturas. En cuanto a medidas directas, que suelen ser más costosas, se puede contrarrestar el frío con túneles dentro del invernadero, doble pared, plástico térmico, pantallas térmicas o calefacción.

Inversión térmica

Los invernaderos brindan un mayor control de las condiciones térmicas; no obstante, los cultivos protegidos también pueden sufrir los efectos de las bajas temperaturas, especialmente si se produce la denominada ‘inversión térmica’ por la que, en noches muy frías con cielo despejado, la temperatura del interior del invernadero se mantiene más baja que la del exterior.

Pepino en invernadero

Así, ante una alerta por bajas temperaturas, se recomienda cerrar el invernadero antes de la caída del sol para mantener la máxima temperatura posible, y abrirlo a primera hora de la mañana, cuando se suelen registrar las temperaturas mínimas (entre las 5 y las 7:30). De esta forma, se evita que siga bajando la temperatura en el interior.

Pero además, es fundamental mantener un ambiente húmedo dentro del invernadero, ya que el frío seco deshidrataría las plantas y provocaría daños irreparables en los cultivos.

Es por ello que es aconsejable efectuar riegos abundantes la tarde anterior y durante la noche con abono o ácidos húmicos (Biosei) consiguiendo una condensación de agua en el plástico que hace de barrera para el frío. No debe aplicarse nitrógeno porque aumenta la sensibilidad al estrés.

Por otro lado, la aplicación foliar previa de bioestimulantes con formulación específica como Kynetic4  ayudará a soportar las variaciones térmicas, ya que actuará como osmoprotector y será más difícil que se quemen por el frío seco.

Recuperación de planta y raíces

Tras el sometimiento al estrés por frío, para recuperar el normal funcionamiento de la planta y revertir los efectos dañinos sería pertinente aplicar también bioestimulantes especialmente diseñados para tal fin. Kynetic4 es actualmente una de las soluciones que mayor acción ejerce sobre el metabolismo del vegetal, logrando activar los procesos fisiológicos y estimulando la restauración de los tejidos vegetales después de sufrir estrés.

De la misma manera, es recomentable el uso de enraizantes específicos (Seiland) para que las raíces se recuperen cuanto antes y puedan desarrollar de nuevo correctamente sus funciones.

Por otro lado, también se puede recurrir a otros productos regeneradores como Superbrotal, un eficaz cicatrizante de los tejidos vegetales.