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Enfermedades de madera de la vid

Estrategias ante las enfermedades de madera de la vid

 

Enfermedades de madera de la vid

Las enfermedades de madera de la vid constituyen uno de los principales problemas que afectan a este cultivo en la actualidad. Con la llegada de los meses de verano, el cultivo de la vid entra en una fase decisiva. De ella depende la supervivencia económica de miles de familias y empresas.

Es por ello que los análisis y estudios acerca de las enfermedades de madera de la vid se intensifican en un momento clave para el sector, que trabaja con la vista puesta en la vendimia, pero mirando de reojo la próxima campaña. En julio, la ciudad de Reims (Francia) tiene previsto acoger un congreso internacional con presencia de un nutrido grupo de expertos internacionales sobre esta materia.

Las enfermedades de madera de la vid se han hecho más evidente en los últimos años a causa de los avances en el conocimiento de las especies fúngicas que intervienen en el proceso de degradación de la madera.

La intensificación de la producción, la mayor edad de los viñedos y el extenso período de tiempo que puede transcurrir entre la penetración de los hongos y la visualización de los primeros síntomas (en algunos casos, las enfermedades de madera de la vid pueden existir ya en el plantón que llega del vivero) son factores que pueden explicar por qué nos encontramos ante un incremento de la presencia de estas enfermedades.

La ausencia de materias activas fungicidas registradas capaces de hacer frente a estos patógenos obliga a reforzar las medidas de carácter preventivo para evitar la penetración o en avance de estos hongos en la materia. La práctica y el conocimiento desarrollado aconsejan emplear un sistema de poda que minimice los cortes, ya que la transmisión de las enfermedades de madera de la vid se produce a través de las heridas de poda.

Además de evitar las heridas gruesas, las prácticas culturales también recomiendan la poda con tiempo seco, es decir habiendo dejado transcurrir varios días después de un episodio de lluvias.

Los avances en la investigación de las enfermedades de madera de la vid también apuntan al uso de la termoterapia con agua caliente (TAC) como método para reducir las infecciones causadas por hongos de la madera en material de propagación. Su aplicación ha sido abordada por David Gramaje, investigador del Instituto de Ciencias de la Vid y el Vino (ICVV) en artículos científicos y foros como el Encuentro sobre la Vid y el Vino desarrollado por Phytoma el pasado mes de marzo.

Enfermedades de madera de la vid: activación del sistema defensivo

Las medidas preventivas también aconsejan el uso de tratamientos capaces de estimular el sistema defensivo de la planta. Superbrotal es una solución natural desarrollada por Seipasa que actúa como activador de los procesos de brotación y estructuración vegetal. Superbrotal estimula los mecanismos de defensa de la planta gracias a su compuesto principal, que induce la síntesis de proteínas implicadas en el sistema inmunológico. 

Pero Superbrotal no solo activa las autodefensas, sino que refuerza los haces vasculares de la planta, lo que genera una mejor translocación de los nutrientes en sentido a favor y en contra del gradiente gravitacional. Esto se traduce en un cultivo equilibrado, con un desarrollo vegetativo potente, estructurado y eficiente. Los cultivos ganan en porte y arquitectura foliar, mejorando su capacidad de respuesta frente a la superación de estreses.

Un ejemplo de ellos es el ensayo desarrollado por Seipasa en vid entre los años 2014 y 2016 (ver figura 1). Los resultados muestran el efecto inductor de Superbrotal. El ensayo se realizó en una parcela en la cual existían antecedentes de enfermedades vasculares. Tras la primera campaña en 2014, la incidencia de enfermedades se disparó en las zonas del control mientras que Superbrotal fue capaz de mejorar la circulación de savia de los árboles disminuyendo el porcentaje de viñedo afectado en las siguientes campañas (2015 y 2016).

Figura 1.- Incidencia de la enfermedad de madera en viñedo
Enfermedades de madera de la vidLa estimulación del sistema defensivo ayuda a la prevención de estreses, por lo que esa misma prevención puede convertirse en una estrategia para minimizar la penetración o avance de enfermedades fúngicas.

Producto SEIPASA

Sandía virus venas amarillas

Virus de las venas amarillas del pepino CVYV

Esta enfermedad, transmitida por la mosca blanca Bemisia Tabaci, afecta a cucurbitáceas como pepino, calabacín, melón y sandía

El conocido como “Virus de las venas amarillas del pepino” (CVYV- Cucumber vein yellowing virus) se transmite a través de los individuos adultos de la mosca blanca (Bemisia tabaci) y afecta a especies de cucurbitáceas como pepino, calabacín, melón y sandía.

Fue localizado por primera vez en 1960 en cucurbitáceas cultivadas en Israel. Parece estar relacionado con un virus de la batata, el Sweet potato mild mottle virus (SPMMV). Está extendido por los países del Mediterráneo oriental y desde el año 2001 afecta a los campos de Andalucía.

Síntomas del virus de las venas amarillas

En pepino y melón:
En las hojas del brote se observa amarilleamiento de las nerviaciones, característica que le da el nombre al virus, aunque dependiendo del momento de infección, también puede presentarse de forma generalizada en toda la planta, así como un menor desarrollo de la misma.

En frutos de pepino se produce un mosaico, verde-claro, verde-oscuro, mientras que en frutos de melón no se han observado síntomas.

Virus venas amarillas en sandíaParece ser que este virus, asociado al virus del enanismo amarillo del pepino (CYSDV), produce un sinergismo que potencia los síntomas de ambos virus.

Calabacín:
Los síntomas observados en las hojas son de amarillero suave de los nervios.

En Sandía:

En hojas donde se ha detectado, los síntomas de clorosis son tan suaves que pueden pasar desapercibidos. A veces, incluso, son asintomáticas. En frutos se ha observado una fuerte necrosis interna, así como rajado de estos frutos que se le atribuye a este virus, aunque no está totalmente desmostrado que sea consecuencia única y/o directa del mismo.

Transmisión del virus de las venas amarillas

La transmisión del virus se realiza por el insecto vector Bemisia Tabaci (Homoptera: Aleyrodidae). Los adultos de esta mosca blanca pueden observarse en el envés de las hojas como pequeños insectos de algo más de 1 milímetro de longitud con el cuerpo amarillento y las alas blancas por la secreción de ceras que las recubren.

Necesita un periodo de adquisión del virus mínimo de 30 minutos y precisa de, al menos 15 minutos de alimentación en la planta para inocularlo. El insecto retiene el virus durante 6 horas y tiene un periodo de latencia de 75 minutos. Se ha señalado una baja efectividad de transmisión por parte de la Bemisia Tabaci, necesitando un número de 15 a 20 insectos por planta como mínimo para su transmisión.

Métodos de lucha contra Bemisia Tabaci

Los métodos de lucha se basan fundamentalmente en el control del vector Bemisia Tabaci mediante prácticas preventivas y culturales (empleo de mallas, eliminación de residuos vegetales, empleo de variedades resistentes, uso de material certificado libre de virus…), así como fitosanitarias y de lucha integrada.

La Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía aconseja una serie de medidas concretas:

  • Colocación de doble malla en las bandas y cumbreras de los invernaderos y colocación de doble puerta o malla en la entrada de los mismos.
  • Cuando las condiciones climáticas (sobre todo la humedad) permitan una adecuada ventilación del invernadero, colocación de mallas antitrips.
  • Utilización de trampas cromotrópicas amarillas.
  • Vigilancia y control de la mosca blanca en estados tempranos del cultivo y semilleros.
  • Extremar las medidas de limpieza de restos vegetales y malas hierbas en el invernadero y alrededores. Arrancar y eliminar inmediatamente las plantas afectadas por virus durante el cultivo.
  • Es obligatorio como método de lucha contra el vector no abandonar los cultivos y realizar tratamientos contra Bemisia Tabaci antes del arranque del mismo, realizando posteriormente una eliminación adecuada de los restos vegetales.
  • Dejar un periodo de descanso, mínimo de un mes, entre un cultivo de cucurbitáceas y el siguiente para romper el ciclo de la mosca blanca.
  • Uso de variedades resistentes/tolerantes en cultivos en los que existan, como en el caso del pepino.

Para el control de la mosca blanca en el marco de la gestión integrada de plagas se puede recurrir a productos fitosanitarios naturales especializados que han demostrado gran efectividad en la erradicación de Bemisia Tabaci, tal es el caso de Piretrina Seipasa.

Fte: Consejería de Agricultura y Pesca. Andalucía.
          fitodiagnostico.com

Daños psila africana en cítricos

España, el país de la UE donde se tarda más en registrar un fitosanitario

  • Hemos llegado a tener plazos de 5 y 6 años para registrar un producto”, lamenta el Director General de AEPLA, quien subraya que “cada año llega una nueva plaga

  • El sector exige crear una Agencia única de Evaluación de Fitosanitarios que recorte la burocracia

  • La agricultura española pierde competitividad al acceder con retraso a las últimas tecnologías para la protección de cultivos

  • Se requieren casi diez años para conseguir un formulado -proceso de investigación y desarrollo- y llevarlo al mercado

Cada vez llegan más plagas a los campos españoles y cada vez se cuenta con menos principios activos para la creación de fitosanitarios. Este hecho no supondría un gran problema para los agricultores de no ser por las trabas burocráticas existentes en España para la aprobación de nuevos y competentes tratamientos.

Y es que el acceso a estas innovadoras medicinas para las plantas, fruto de las últimas tecnologías centradas en el respeto medioambiental y de la salud, se ve restringido por el largo proceso desde la creación del formulado hasta la aprobación de su registro.

Así lo explica el Director General de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), Carlos Palomar, en una entrevista en el programa Agro5 de Radio 5-RNE, en la que señala que se requieren casi diez años para conseguir un formulado -proceso de investigación y desarrollo- y llevarlo al mercado.

Están cambiando, pero hemos llegado a tener plazos de 5 y 6 años para registrar un producto. Esto quiere decir que el mismo producto, presentada su solicitud en Italia o en Grecia, tardaba un año y en España tardaba cinco años. Son cuatro años que suponen una desventaja competitiva para los agricultores españoles porque estamos hablando de nuevos tratamientos, de un sector que se basa en la investigación, y los nuevos productos son los que consiguen la fórmula mágica de controlar un insecto, una plaga, una enfermedad, sin afectar a los insectos que están cerca, ni a la persona que lo aplica…”, señala Palomar. “Dejar todo eso cuatro años en un cajón esperando a que alguien lo revise desincentiva la inversión y la innovación aquí”, añade.

Ente único para evaluar la seguridad de los productos

Es por ello que, tanto agricultores, distribuidores como fabricantes de fitosanitarios (UPA, AEPLA, IBMA, FEPEX, ASAJA y COOPERATIVAS-AGROALIMENTARIAS) se han unido para exigir la creación de una Agencia de Evaluación Única de Productos Fitosanitarios que recorte la burocracia que ralentiza todo el procedimiento.

Es algo que ya funciona en otros países. Se trata de tener una agencia única cuya misión sea evaluar la seguridad de estos productos y de su uso. Los principios activos se aprueban en Europa y luego el producto -cómo esté formulado- se aprueba en cada país. Pero comprobar que respeta la seguridad del consumidor, del trabajador y el medio ambiente significa complejidad, burocracia, mucho tiempo y nos encontramos con que España se ha convertido en el país en que se tarda más en registrar una medicina contra las plantas”, explica Palomar.

Por tanto, contar con un ente que simplifique todo esto “no sólo beneficia a la industria, sino también a los agricultores; porque tener una caja de herramientas para enfrentarse a las plagas presentes y las que nos vienen –cada año llega una nueva– les permite ser competitivos y mantener el sector agrícola como uno de los puntales económicos y de la exportación en España”.

De 1.000 principios activos a 300

En un contexto en el que a los cultivos se les exige ser cada vez más productivos, el perfil de los productos fitosanitarios está cambiando para ser más específicos, más precisos y menos persistentes  respetando el medio ambiente e integrándose en los ecosistemas agrícolas. “Si en 1993 contábamos con unos mil principios activos para la creación de tratamientos fitosanitarios, ahora existen alrededor de 300. O sea, que se han eliminado muchos y los que nos quedan son los que hay que proteger y hay que desarrollar suficientemente”.

Tras recordar que la Gestión Integrada de Plagas (GIP) es obligatoria en Europa desde enero de 2014, Palomar califica a España como pionera en esta nueva política, pues “sectores como los hortícolas, los frutícolas o los citrícolas ya llevan años de experiencia, y esa experiencia es la que se ha extrapolado a otros cultivos”.

SEIPASA, por delante en innovación

En este sentido, SEIPASA siempre ha ido por delante de la legislación y desde sus inicios se ha volcado en la investigación y desarrollo de tratamientos naturales que combinen eficacia y rentabilidad con el respeto medioambiental y la salud alimentaria, aspectos éstos cada vez más regulados por las normativas europeas, pero también requeridos, y con mayor exhaustividad, por las propias cadenas de distribución. De ahí que cuente con antelación con productos totalmente adaptados a los requerimientos legales que van surgiendo en el sector.

Es por ello que SEIPASA se sitúa a la bandera de la innovación, habiendo logrado eficientes tratamientos para la agricultura con únicos y estudiados formulados, libres de residuos y compatibles con la Gestión Integrada de Plagas. Así lo avala la concesión del sello Pyme Innovadora por parte del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO), convirtiéndose en una de las primeras firmas del sector que lo ha logrado.

Escuchar la entrevista completa en Agro5 de RNE (del minuto 14 al 20): http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SAGRO55/mp3/9/1/1453720064319.mp3

Virus de Nueva Delhi

La mosca blanca en calabacín, pepino, melón y sandía

Medidas para prevenir y combatir el virus de Nueva Delhi

Los cultivos de calabacín, principalmente en Almería y Murcia, han sufrido especialmente la incidencia del nuevo virus del rizado amarillo del tomate de Nueva Delhi (Tomato Leaf Curl New Delhi Virus / ToLCNDV) debido a la elevada eficiencia de transmisión por parte de su vector, la mosca blanca (Bemisia tabaci).

Dados los graves daños ocasionados desde que se detectara por primera vez en España, hace alrededor de dos años, la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de Andalucía y la Delegación Territorial de Almería han elaborado un folleto informativo centrado en las estrategias de manejo de los invernaderos dedicados a cucurbitáceas, principalmente calabacín, melón y sandía.

Disponible también desde la web de la RAIF, el tríptico ofrece consejos sobre medidas preventivas de carácter estructural e higiénico, culturales y de control integrado de la mosca blanca para minimizar los posibles daños causados por el virus de Nueva Delhi. En esta estrategia cobran importancia el control biológico, las medidas físicas y los insecticidas naturales, preferibles al uso de productos químicos.

Medidas previas

Medidas higiénicas

• Adquirir material vegetal sano procedente de viveros o semilleros autorizados, con su correspondiente pasaporte fitosanitario.
• Intensificar la limpieza de restos vegetales y malas hierbas.

De carácter estructural

Mayor hermeticidad para impedir el paso de la mosca blanca:

• Mallas en bandas y cumbreras del invernadero.
• Faldones en bandas para evitar corrientes de aire.
• Manta térmica por el perímetro o por todo el invernadero, bien sellada al suelo y encima del tejido de alambre.
• Doble puerta o puerta y malla en las entradas del invernadero.

Presiembra

• Eliminar todos los restos de cultivo y malas hierbas.
• Realizar tratamiento fitosanitario sobre la estructura del invernadero (recomendable si el cultivo anterior ha sido de cucurbitáceas).
• Colocar trampas cromotrópicas antes de la plantación.

Siembra

• Proteger a la planta durante su transporte desde el semillero.
• Si hay riesgo de contaminación aplicar tratamiento fitosanitario sobre la bandeja.
• Mantener bien cerrada la doble puerta del invernadero.

Manta térmica (Permite mantener la planta aislada al menos tres semanas)

• En caso de ser necesario se puede dar un tratamiento fitosanitario vía riego (2ª semana).
• Como repelente se puede azufrar fuera del túnel, empleando máquina, de forma que se genere un ambiente hostil para las plagas.

Control biológico

• Cuando se retire la manta es el momento de realizar sueltas de Organismos de control biológico, pero antes hay que valorar si hay presencia de mosca blanca o de virus. Si la hay, aplicar un tratamiento fitosanitario específico.
• Suelta de Amblyseius swirskii, con refuerzos en las zonas más expuestas ( ventanas, bandas, puerta, vientos dominantes…).

Si aparece virus

• Con planta pequeña se arrancarán las plantas afectadas y se embolsarán.
• Con planta grande (para evitar el movimiento de la mosca) se aguantará y se aplicará azufre generosamente sobre la planta afectada o se embolsa.

Fin del cultivo

• Si está limpio se podrá eliminar conforme a normativa.
• Si está afectado por virus habrá que aplicar un tratamiento para control del vector y eliminar correctamente.

Efectos del virus de Nueva Delhi

Productos recomendados SEIPASA

  • Entre los tratamientos recomendados para eliminar el vector del virus de Nueva Delhi en cucurbitáceas está el insecticida natural Piretrina Seipasa®. Se trata de un producto con formulación patentada, creado a base de piretrinas, de rápida acción sobre formas adultas y larvarias. Su aplicación produce alteraciones inmediatas en la transmisión del impulso nervioso del insecto.

    Es una referencia totalmente natural, que no incluye Butóxido de piperonilo (PBO) en su composición y, por tanto, puede ir de la mano del control biológico, pues es compatible con la acción de la fauna auxiliar sobre las plagas.

  • Para combatir la mosca blanca en otros cultivos de hortalizas, como el tomate, se puede recurrir tanto a Piretrina Seipasa como a Nakar®, otro insecticida natural que presenta un excelente control por contacto de los insectos de caparazón blando en todos sus estados de desarrollo. Su formulación está basada en una mezcla de diferentes oleínas vegetales purificadas que confieren al producto la capacidad de penetrar y fragmentar la matriz de lipoproteínas de las membranas celulares de los insectos. La disrupción de la membrana provoca la evacuación de los contenidos celulares causando la deshidratación y muerte.

  • Además, aprovechando los tratamientos conAmicos®S para prevenir y combatir el oidio se obtendrá un potente efecto irritante directo originado principalmente por los vapores de SO2 que se desprenden del mismo. Amicos®S es un compuesto sólido a base de azufre elemental y dióxido de sílice, indicado para su aplicación en espolvoreo.

Puedes ver aquí el folleto con la información completa

Guías GIP

Guías de Gestión Integrada de Plagas (GIP)

 

  • Qué ofrecen y cómo utilizar las guías GIP
  • Todas las guías GIP publicadas por el MAGRAMA

La Gestión Integrada de Plagas (GIP) es uno de los requisitos para todas las explotaciones agrícolas que desarrollen su actividad en España, según el Real Decreto 1311/2012, de14 de septiembre, que establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios.

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La GIP combina medidas culturales, tratamientos químicos y soluciones alternativas con el objetivo de mantener a las plagas por debajo de los umbrales establecidos para garantizar la rentabilidad económica, respetando el medio ambiente y la salud del agricultor y el consumidor.

Uno de los principales principios es anteponer, siempre que sea posible, los métodos biológicos, físicos y culturales a los químicos. En todo caso, se emplearán de forma integrada con los productos fitosanitarios cuando no permitan un control satisfactorio de las plagas.

En caso de resultar necesaria una intervención con productos químicos, las materias activas a utilizar se seleccionarán siguiendo el criterio de elegir aquellas que proporcionen un control efectivo y sean lo más compatibles posible con organismos no objeto de control, evitando perjudicar a controladores naturales de plagas y a insectos beneficiosos como las abejas

Es por ello que los tratamientos naturales, exentos de residuos químicos (‘residuos cero‘), son una herramienta idónea a integrar en la GIP dada su gran eficacia y total respeto a la actuación de la fauna auxiliar.

GIP Platanera
GIP Remolacha
GIP Champiñón y setas
GIP Girasol

GIP Brassicas

GIP Algodón

GIP Frutales de hueso

GIP Almendro

GIP Avellano

GIP Tabaco

GIP Maíz

GIP Patata

GIP Cereales

GIP Frutales de pepita

GIP Olivar

GIP Cítricos

GIP Uva de mesa

GIP Uva de transformación

 ¿Qué son las guías GIP?

Para realizar la Gestión Integrada de Plagas los agricultores deben estar perfectamente formados e informados. Una de las herramientas para lograrlo son las GIP publicadas por el MAGRAMA.

Son documentos técnicos que recogen las distintas estrategias a emplear ante problemas fitosanitarios que puedan aparecer en el cultivo.

Cuando en la supervisión habitual de su explotación un agricultor descubre que está afectada por una plaga o enfermedad debe consultar la guía de gestión integrada para su cultivo.

Cada una de estas guías recoge un listado de plagas que afectan al cultivo al que se refiere, con fichas que facilitan la identificación de la plaga mediante fotografías, además de información de carácter técnico.

Además, presentan los principios generales para la correcta implementación de la Gestión Integrada de Plagas, Enfermedades y Malas Hierbas en ese cultivo concreto, y medidas específicas para zonas sensibles y espacios naturales.

Pasos a seguir cuando se detecta una plaga
  1. Tras detectar una plaga hay que hacer un monitoreo para consultar la extensión del problema y consultar a un asesor cuando corresponda para decidir cómo actuar. Entonces, se tomará la decisión sobre cómo afrontar el manejo fitosanitario de la plaga.

    • Una opción, siempre que se disponga de esas alternativas, podría ser el control biológico o tecnológico mediante el uso de depredadores naturales de la plaga o trampas con feromonas.

    • Otra opción será el uso de productos fitosanitarios. El agricultor se asesorará del producto más adecuado para su explotación por su localización y el tipo y extensión de la plaga. Los tratamientos de origen natural pueden interactuar con la fauna auxiliar, por lo que suponen un aliado para el control biológico.

    • La decisión de hacer uso de los insectos auxiliares y/o de aplicar un fitosanitario se reflejará en el cuaderno de explotación o en la documentación de asesoramiento de la explotación.

  2. El producto fitosanitario debe adquirirse en un punto de venta autorizado y con los carnets de profesional en regla.

  3. Una vez adquirido, se deberá almacenar de forma segura en entornos bien ventilados y cumpliendo las medias de seguridad en su manejo.

  4. A la hora de utilizarlo, el aplicador deberá respetar las indicaciones del agricultor con respecto a las zonas de protección definidas en las GIP.

    • El proceso de aplicación comienza con la revisión y calibrado de la maquinaria para proceder a su aplicación respetando las indicaciones de la etiqueta del fitosanitario y la distancia con los puntos de agua.

    • Se utilizarán equipos de prevención individual para la prevención de riesgos laborales.

  5. Terminada la aplicación, queda la entrega y reciclado correcto de envases utilizados vacíos y enjuagados para una gestión adecuada de residuos.

Ftes: MAGRAMA

 

Las nuevas materias activas contra las plagas susceptibles de ser prohibidas

 

  • La UE ha incluido otras 77 sustancias en la lista de candidatas a la sustitución
  • Ya se ha recortado un 72% de las 970 que se usaban en fitosanitarios en apenas cuatro años

La UE ha seleccionado otras 77 materias activas contra las plagas susceptibles de ser prohibidas, un recorte que se suma a los efectuados en los últimos años y suponen la desaparición del mercado del 72% de las 970 materias activas que eran utilizadas en los productos fitosanitarios en apenas cuatro años, tal y como señalan desde la organización agrícola AVA-ASAJA. Serán suprimidas para su uso en la agricultura si cumplen al menos uno de los criterios adoptados en materia de toxicidad.

Éstas son las nuevas sustancias que el Diario Oficial de la UE, en el reglamento de ejecución 2015/408 de la Comisión, incluye en la lista de candidatas a la sustitución:

1-metilciclopropeno etoprofós lenacilo procloraz
aclonifén etofenprox linurón profoxidim
amitrol etoxazol lufenurón propiconazol
bifentrina famoxadona mecoprop propoxicarbazona
bromadiolona fenamifós metalaxil prosulfurón
bromuconazol óxido de fenbutaestán metam quinoxifeno
carbendazima fipronil metconazol quizalofop-P (variante quizalofop-P-tefuril)
clorotolurón (estereoquímica sin confirmar) fludioxonil metomilo sulcotriona
compuestos de cobre (variantes hidróxido de cobre, oxicloruro de cobre, óxido de cobre, caldo bordelés y sulfato tribásico de cobre) flufenacet metribuzin tebuconazol
ciproconazol flumioxazina metsulfurón metilo tebufenpirad
ciprodinilo fluometurón molinato tepraloxidim
diclofop fluopicolide miclobutanil tiacloprid
difenacum fluquinconazol nicosulfurón trialato
difenoconazol glufosinato oxadiargilo triasulfurón
diflufenicán haloxifop-P oxadiazón triazóxido
dimetoato imazamox oxamilo warfarina
dimoxistrobina imazosulfurón oxifluorfeno ziram
dicuat isoproturón paclobutrazol
epoxiconazol isopirazam pendimetalina
esfenvalerato λ-cihalotrina pirimicarb

Las sucesivas supresiones de sustancias activas están provocando que los productores agrícolas se vean limitados cada vez más a la hora de luchar contra las plagas, una situación que preocupa al sector. De hecho, tal como explican desde AVA-ASAJA, la Asociación Europea para la Protección de Plantas ha puesto en marcha un estudio para medir la incidencia que supone la disminución de sustancias activas sobre los principales cultivos y su impacto social, económico y medioambiental, en el que la Asociación Valenciana de Agricultores colabora junto a otras organizaciones y cooperativas europeas. En la agricultura española se evaluarán los efectos de la pérdida de fitosanitarios y la generación de resistencias en cultivos representativos como cítricos, olivar y frutales de hueso, aunque el informe también podría incorporar la viña, arroz, cereales o tomate.

“A falta de conocer los datos concretos y cuantificables, es evidente que el impacto de la nueva normativa fitosanitaria está siendo devastador para la eficiencia y la competitividad agraria europea”, denuncia el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

Combatir las plagas con efectividad

Una manera efectiva de combatir las plagas y enfermedades y que está a disposición de los agricultores es a través del control biológico y la gestión integrada de plagas combinados con el empleo de productos totalmente naturales, libres de residuos (R-Free), como los que ofrece SEIPASA.

Un ejemplo es Piretrina Seipasa, un insecticida natural altamente eficaz que ejerce un efecto de acción rápida al producir alteraciones inmediatas en la transmisión del impulso nervioso de los insectos. Es efectivo tanto contra formas adultas como larvarias, siendo especialmente útil en el control de polillas, pulgones y escarabajos. Por su parte, BT 32 Seipasa presenta alta potencia y actividad selectiva contra un amplio espectro de lepidópteros. Para actuar sobre la esporulación e infección de mildius, moteados y alternarias el agricultor puede recurrir a SEPTUM, un potente  formulado con flavonoides, fenoles, ácido silícico y cafeico.